Lo que coloquialmente se conoce como codo de tenista, es en realidad una epicondilitis. Como todas las itis, se trata de una inflamación, en este caso del epicóndilo (relieve en la parte externa del codo).

A pesar de su nombre técnico, no existe inflamación de la zona ósea como tal, sino de las secciones tendinosas que en esta región se insertan.

A este respecto se debe puntualizar que son los músculos del antebrazo los provocadores de la lesión. De estos músculos podemos destacar, por su nivel de implicación: el supinador, el extensor común de los dedos, el cubital posterior, y el primer y segundo radial externo.

La lesión de codo de tenista aparece por un uso reiterado de esta musculatura, por norma general, por un mal uso de esta musculatura. Debido a este sobreesfuerzo, el tejido conectivo sufre daños y micro roturas, con la consecuente inflamación.

Comúnmente se le ha llamado codo de tenista debido a que estos deportistas son los máximos exponentes de la epicondilitis (en el movimiento del revés o del saque se realiza una flexo extensión obligada de la muñeca que puede acabar provocando esta lesión).